jueves, 3 de diciembre de 2015

Los principales ejes de la política educativa de Vasconcelos fueron dar prioridad a la educación básica en cuanto a cobertura a toda la población; armonizar las distintas etapas de la educación, desde el jardín de niños a la escuela técnica profesional, y dar uniformidad a los métodos de enseñanza y a los programas de estudio. Tales medidas estaban orientadas como consecuencia de la situación alarmante en la que se encontraba una enseñanza primaria mal adaptada a las necesidades de su población e inútil a la hora de combatir con el elevado índice de analfabetismo del país, producto al poco acceso a una escuela. Las escuelas normales creadas en tiempo de Porfirio Díaz enviaban solo a las ciudades a los mejores elementos y descuidaban las escuelas ubicadas en las zonas rurales. De esta manera Vasconcelos propone que esta exclusividad debe desaparecer para dar lugar a un doble principio educativo que abarcara desde la escuela primaria hasta la universidad: “enseñanza elemental y educación técnica”[1]. Esto equivalía a definir una doble orientación de la escuela mexicana:
·         En primer lugar, debía dar a quienes hasta entonces se habían visto privados de ellos, conocimientos rudimentarios destinados a salir del aislamiento cultural y socioeconómico en el que estaban sumidos.

·         En segundo lugar, debía proporcionar a quienes ya poseían conocimientos básicos un caudal técnico y profesional que les permitiese desempeñar un papel activo y productivo en la sociedad.
Como se ve esta doble orientación refleja la oposición entre las ciudades semi- alfabetizadas, donde el estado había concentrado las escuela, y el campo donde reinaba un vacío educativo casi absoluto. Sin embargo estas dos formas de enseñanza fueron concebidas de tal manera que se comunicaban y relacionaban en el campo de los trabajos manuales y de la adquisición de conocimientos prácticos. De esta manera Vasconcelos quiso siempre evitar, mediante la instauración de dos sistemas educativos paralelos e independientes que continuara la división en el país entre la población urbana y la población rural. Esto se hace notorio en su oposición a promover una enseñanza especial para las comunidades indígenas:
No concibo que exista diferencia alguna entre el indio ignorante y el campesino francés ignorante o el campesino ingles ignorantes, tan prontas como unos y otros son educados, se convierten en auxiliares de la vida civilizada de sus países y contribuyen, cada uno en su medida, al mejoramiento del mundo. Por esta razón no he hablado del problema indígena, sino simplemente del problema de la ignorancia que se agrava por la indiferencia y aun, a veces, la crueldad de los que teniendo educación y riqueza no hacen nada eficaz en beneficio de sus semejantes. (Conferencia de Washington, 1922).

Vasconcelos fue designado como rector de la Universidad Nacional de México en 4 de junio de 1920, adoptando una serie de medidas que buscaban devolver a la universidad los poderes que le confería la Ley de 1910 y abrir los establecimientos de enseñanza secundaria y superior a un mayor número de estudiantes. De esta manera de reorganizo la Universidad y mediante un acuerdo firmado el 31 de diciembre de 1921, se confirmaba los siguientes establecimientos dependientes de la Universidad: Escuela de altos estudios, Facultad de Derecho, Medicina, Escuela de Odontología, Escuela de Medicina Homeopática, Escuela de Ingenieros, Departamento de Extensión Universitaria y Escuela Nacional Preparatoria. Además, el 24 de agosto de 1920, un texto firmado por Vasconcelos estipulaba que las cátedras universitarias en adelante serian ocupadas por profesores reclutados con base en títulos legítimos. Por último, un decreto firmado por el presidente interino Adolfo de la Huerta determina que establecimiento quedarían bajo el control del Departamento Universitario (La Dirección de Educación Pública, el Internado Nacional, las escuelas normales y las de enseñanza técnica) y cuales seguirían siendo administrados y financiados por el Distrito Federal (escuelas primarias), mientras se volvía a formar un ministerio de Educación             Federal.
El 7 de junio de 1920, Vasconcelos envía un documento a los directores de las facultades señalando que muchos de los estudiantes tienen dificultades para pagar la cuota de inscripción obligatoria; por lo que aconseja a los directores a no cobrar a los estudiantes pobres y que no se excluya del listado a los que aún no han pagado. Por otro lado, señala que todas las clases ofrecidas en la universidad “están abiertas para todo aquel que desee inscribirse en ellas con el carácter de oyente y sin más limitaciones que la capacidad del salón en que las clases se dictan”.[2] Sim embargo, tiempo después Vasconcelos hace ciertas rectificaciones en un texto complementario, que redefine las condiciones de extensión de pagos según la condición financiera de los estudiantes o sus padres.
Después de cierto periodo estas medidas empezaron a ser aplicadas sistemáticamente a partir en enero de 1923, lo que provoco disgusto entre los padres de familia argumentando que las inscripciones eran demasiado altas. Vasconcelos en su defensa argumenta que las cuotas son modestas (de 1.50 a 3 pesos), y que tales cuotas se cobran en todos los países y encima en México se tiene en cuenta la situación económica del estudiante. Por otra parte, los fondos recaudados no eran destinados para bailes o fiestas de estudiantes (como en tiempos pasados), sino que se destinaban al presupuesto de, por ejemplo, construcción de un estadio.

Uno de los grandes problemas que Vasconcelos encuentra al trabajar con las escuelas preparatorias es la desorganización y el desprecio de los estudios que caracterizan el régimen de Venustiano Carranza. Es así que en contraste con el programa promulgado en 1916, el que Vasconcelos presenta el 26 de octubre de 1920 recupera ciertas características de los tiempos de Barreda, presentando una cierta ponderación y equilibrio entre las materias. Se establecen seis grandes áreas: ciencias matemáticas, físicas, químicas y biológicas; ciencias sociales, filosóficas y sus aplicaciones en la vida practica; letras e idiomas; artes plásticas y artes industriales; arte musicales. La educación física va subordinada a la educación moral e intelectual de los alumnos, siguiendo un esquema tras el cual se ven expresadas las ideas de Vasconcelos: el ejercicio físico no debe solo buscar la formación de campeones sino la armonía global de las facultades individuales. 
Además todas las materias enseñadas serán más educativas que instructivas, e irán orientadas hacia una mejor coordinación y un mayor progreso social. Por su parte, la enseñanza de las ciencias y las artes buscara desarrollar la inteligencia y la imaginación de los estudiantes; la de los idiomas y dibujos, la comunicación y la comprensión entre los hombres. A la par, se crean también (estableciendo un paralelismo a la educación primaria) cursos de iniciación a los oficios mecánicos y de industrias ligeras, con la finalidad de proporcionar a los alumnos principios de una formación profesional y de favorecer el conocimiento de actividades que puedan unir a los estudiantes y los obreros, colaborando juntos a la sociedad. Vasconcelos intenta de esta manera unir el mundo de las ideas y el mundo del trabajo. A tales intenciones sociales se le debe sumar el hecho como lo concibió Gabino Barreda: que en adelante ya no se espere que el alumno imite, sino que invente al tiempo que adquiere una cultura sólida.
Otros reajustes, menos fundamentales, que se introducen son: la eliminación de la división por años, es decir, los estudiantes pueden elegir las materias dentro del plan de estudios en función de sus futuros intereses profesionales. Se organizan curso de transición para quienes no cubren los requisitos exigidos (educación primaria); asimismo se instaura un sistema de admisión de oyentes libres, a condición de que las clases no estén demasiado llenas.
Esta nuevo sistema se implicaba también la constitución de comisiones de profesores nombrados por el director, que debían encargarse de velar por los interese de la escuela y proponer nuevas medidas y reformas. El año escolar era de nueve a diez meses; y se podían incluir nuevos métodos pedagógicos y materias en los programas por iniciativa de los profesores y con la aprobación del director.



[1] “Conferencia de Washington”, pag.10.
[2] “El pago de cuotas por servicios escolares”, Boletín de la Universidad I, 1 de agosto de 1920.
EDUCACIÓN Y CONCIENCIACIÓN 
Educar es conocer críticamente la realidad

Freire considera la educación como un acto de conocimiento, una toma de conciencia de la realidad, una lectura del mundo que precede a la lectura de la palabra[1]. En efecto, su método de alfabetización parte de la exigencia de una investigación por parte de los educadores de la realidad de los educandos y de la lectura que éstos hacen de la misma, expresada en su lenguaje. Ya en el acto alfabetizador, se parte de la apropiación problematizadora de la realidad y de la discusión de las lecturas “ingenuas” de los educadores y educandos; a través del diálogo sobre problemas significativos, los iletrados aprehenden críticamente su mundo, a la vez que aprenden a leer y escribir.

En oposición a la concepción bancaria de la educación, para Freire el conocimiento de la realidad no es individual ni meramente intelectual. Conocer el mundo es un proceso colectivo, práctico que involucra conciencia, sentimiento, deseo, voluntad. La práctica educativa debe reconocer lo que educandos y educadores saben sobre el tema y generar experiencias colectivas y dialógicas para que unos y otros construyan nuevo saber. Su frase “Nadie lo conoce todo ni nadie lo desconoce todo; nadie educa a nadie, nadie se educa solo, los hombres se educan entre sí mediados por el mundo” debe leerse como “quien enseña aprende y quien aprende enseña” y no como un desconocimiento de la especificidad del papel activo que deben jugar los educadores

Conocer el mundo no es una operación meramente intelectual; es un proceso articulado a la práctica y a todas las dimensiones humanas. El presupuesto no es tanto conocer o tomar conciencia del mundo para luego transformarlo, sino conocer el mundo desde y en la práctica transformadora, en la cual intervienen deseos, valores, voluntades, emociones,  imaginación, intenciones y utopías. Este proceso educativo de conocimiento del mundo nunca es definitivo; más bien siempre es inacabado, dado que el mundo no está dado, determinado, sino dándose, cambiando; también los sujetos, en el proceso de conocer y transformar el mundo, van cambiando ellos mismos y sus preguntas. Por ello, los productos del conocer no deben asumirse como verdades acabadas, inmodificables, sino susceptibles de perfeccionar, de discutir y cuestionar. Se requiere más una pedagogía de la pregunta y no una de la respuesta.

1. Educar es una práctica política

Para Freire la educación nunca  es neutra. Toda práctica educativa es política, así como la práctica política es educativa. Las prácticas educativas siempre son políticas porque involucra valores, proyectos, utopías que reproducen, legitiman, cuestionan o transforman las relaciones de poder prevalecientes en la sociedad; la educación nunca es neutral, está a favor de la dominación o de la emancipación. Por ello, Freire distingue entre practicas educativas conservadoras y prácticas educativas progresistas:

En cuanto en una práctica educativa conservadora se busca, al enseñar los contenidos, ocultar la razón de ser de un sinnúmero de problemas sociales; en una práctica educativa progresista, se procura, al enseñar los contenidos, desocultar la razón de ser de aquellos problemas. Mientras la primera procura acomodar, adaptar a los educandos al mundo dado, la segunda busca inquietar a los educandos desafiándolos para que perciban que el mundo es un mundo dándose y que, por eso mismo, puede ser cambiado, transformado, reinventado (Freire 95, pedagogía de la ciudad)

La educación por sí misma no cambia el mundo, pero sin ella es imposible hacerlo. En consecuencia, el educador progresista debe tener un compromiso ético político por la construcción de un mundo más justo. El educador ve la historia como posibilidad; no debe perder su capacidad de indignación, no puede ser indiferente ni neutral frente a las injusticias, la opresión, la discriminación y la explotación; debe mantener y promover la esperanza en la posibilidad de superación del orden injusto, de imaginarse utopías realizables (“el inédito viable”).

Así, la realidad no es sólo el punto de partida de la educación sino también su punto de llegada. Si la realidad no está dada, sino dándose, la finalidad de la educación liberadora es contribuir a su transformar en función de visiones de futuro; exige superar los obstáculos económicos, sociales, políticos y culturales que impide la realización de los educandos como seres humanos. Las prácticas educativas críticas, articuladas a praxis sociales transformadoras, hacen posible que la gente escriba su propia historia, es decir, sea capaz de superar las circunstancias y factores adversos que lo condicionan.

3. Educar es diálogo que nos hace sujetos

Para Freire la educación tiene su razón de ser en el carácter inacabado de los seres humanos. Hombres y mujeres somos seres inacabados que si lo reconocemos, necesitamos de los demás para conocer y transformar el mundo a la vez que nos construimos como sujetos. El reconocer ese sentido de carencia, de necesidad de los otros para conocer, actuar y ser en el mundo, justifica la posibilidad de la educación, que no puede ser otra cosa que comunicación y diálogo.

Para Freire, la educación de posibilidad de constituirnos como sujetos; sólo a través de la conversación basada en una práctica compartida y en la apertura el otro, que a su vez me escucha y me habla, es que me reconozco como sujeto; no como sujeto dado, sino como sujeto en permanente construcción. Así, el diálogo asume un carácter antropológico y ético, en la medida en que nos hacemos seres humanos autónomos, con capacidad de incidir en la realidad, en la medida en que reconocemos, con otros, que el mundo es susceptible de modificar desde otros valores, sentidos y utopías.

Ahora bien, para Freire no puede haber búsqueda sin esperanza. Perder la esperanza es perder la posibilidad de constituirnos como sujetos, de transformar el mundo y por tanto de conocerlo. Por ello, plantea una “pedagogía de la esperanza” que supere todo fatalismo, conformismo y desilusión que el poder dominante quiere imponer a toda costa. Frente al “no hay nada que hacer”, hay que anteponer el derecho a soñar que “otro mundo es posible”, lema del Foro Social Mundial[2]:

En la medida en que nos hagamos capaces de transformar el mundo, de poner nombre a las cosas, de percibir, de entender, de decidir, de escoger, de valorar, en último término, de eticizar el mundo, nuestro movimiento en él y en la historia envuelve, necesariamente,  los sueños por cuya realización luchamos.

Por ello, la pedagogía critica debe contribuir a construir sueños, a reinventar utopías y a sembrar esperanzas de cambio. Freire, desde su palabra y su práctica fue testimonio de constructor creativo de ello y por eso logró incidir en miles de educadores desde la década de los sesenta hasta la actualidad.

A lo largo de su trayectoria, Freire reivindica la dialoguicidad de la educación, no como una mera técnica o una didáctica, sino como una estrategia metodológica basada en su concepción de lo humano. Se ha señalado como para él, los hombres y mujeres se constituyen como sujetos a través de la acción y reflexión colectivas de transformación de la realidad. Todo este proceso crítico liberador está atravesado por la palabra. “No hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo”[3]

Para Freire, este pronunciamiento del mundo no es privilegio de algunos. Nadie puede solo la palabra verdadera, ni decírsela a otros quitándoles su derecho a decirla. Pronunciar la palabra desde una praxis liberadora implica un encuentro entre los hombres mediados por el mundo que freire llama diálogo. Por eso, el diálogo es una existencia existencial, pues no sólo solidariza la reflexión y la acción, sino que permite que los sujetos ganen sentido como tales.

El diálogo, por tanto, es  siempre creador; por un lado, de la realidad transformada; por el otro, de los sujetos que se liberan transformándola. Exige humildad y confianza, dado que  “no hay ignorantes absolutos ni sabios absolutos: hay hombres que, en comunicación, buscan ser más”[4]. Tampoco hay diálogo sin esperanza: ésta mueve la búsqueda de los hombres y mujeres por cambiar el mundo y hacerse sujetos. Por tanto, si quienes dialogan no esperan nada de su reflexión y de su acción, no puede haber diálogo.

La educación popular hereda la pedagogía de Freire

En torno a la discusión y puesta en acción  de los planteamientos de Freire y en un contexto signado por la radicalización de las luchas sociales bajo el imaginario de la revolución, surgió en América Latina una corriente educativa  comprometida con los sueños, proyectos y movimientos de liberación social y cultural: la Educación Popular. En efecto, la década que comenzaba se caracterizó por el auge de movimientos sindicales, campesinos, de pobladores urbanos, de artistas y educadores comprometidos, así como de partidos y movimientos de izquierda política.

En ese contexto, la educación popular (en adelante: EP) se fue configurando como una corriente educativa y pedagógica que acompañaba el ascenso de dichas luchas y   movimientos de resistencia y liberación. Tal “politización de la educación” y “pedagogización de la política” que se dio en una coyuntura de auge de las luchas sociales y del compromiso de los educadores y otros profesionales con dichas luchas, dio origen al llamado discurso fundacional de la EP, cuyos rasgos distintivos (con las variaciones propias de los diferentes contextos nacionales), podemos sintetizarlos así[5]:

1.    Lectura crítica de la realidad social, en particular de las injusticias generadas o acrecentadas por el sistema capitalista, y del papel reproductor del orden social que juega la  el sistema escolar.

2.    Opción ético política emancipadora,  al identificarse con la construcción de una sociedad en la cual se superarían las injusticias e inequidades actuales, proyecto que se identificaba con el socialismo.

3.    Contribución a la constitución de los sectores populares como protagonistas de esta transformación social, a partir del fortalecimiento desde la educación, de su organizaciones y movimientos.

4.    Lo educativo como formación de una conciencia crítica en los educandos populares, entendida como toma de conciencia de la realidad injusta y de la necesidad de transformarla.

5.    Creación de metodologías de trabajo basadas en la construcción colectiva de conocimiento, el diálogo y la acción.

La identificación de estos rasgos comunes no significa que la EP haya sido una corriente homogénea; como toda construcción histórica asumió matices y énfasis en cada contexto nacional. Por ejemplo en Chile bajo la dictadura militar, la EP asumió como bandera el restablecimiento de la democracia; en Bolivia y Perú asumió la bandera de las luchas campesinas e indígenas. Así mismo, las particularidades históricas de cada contexto llevaron a que la EP inspirara prácticas en alfabetización, educación en derechos humanos, de género e intercultural. Así, la EP, más que un cuerpo doctrinal monolítico, es un campo pedagógico y un movimiento cultural.

Al finalizar la década de los ochenta, la EP se había convertido en un movimiento educativo y en una corriente pedagógica crítica sostenida en la proliferación de redes y espacios de encuentro a nivel nacional y continental. Pero también empezaban a surgir cuestionamientos y nuevas ideas que proponían la necesidad de un replanteamiento de algunos presupuestos y planteamientos de la EP.


[1] FREIRE Paulo (1983). El acto de leer y el proceso de liberación. Siglo XXI, México, pp. 51
[2] FREIRE Paulo (2001). Pedagogía de la indignación. Morata, Madrid, pp.43
[3] Freire, Pablo. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI, México 1970. Pag. 99
[4] Ibidem. Pag 104
[5] Esta idea la he desarrollado en otros textos. Torres Alfonso (2000). “Ires y venires de la Educación popular en América Latina”. En: La Piragua #  18 , CEAAL, México

PEDAGOGÍA DEL ASOMBRO


esta pedagogía sitúa el problema de la educación intelectual en el corazón del proceso "la comunicación explicativa". dándole peso a la curiosidad espontáneas que, estructurada por el cuestionario, será la fuente de toda adquisición inteligente y de toda inquietud intelectual ulterior.
  • El mito educativo “más es mejor” proviene de malas interpretaciones de la neurociencia, que han fomentado el uso de productos como Bain Gym, Baby Einstein, bits, los llamados juguetes y vídeos "educativos", etc. Ese mito ha reforzado la tesis conductista, lo que ha contribuido a apagar el interés por aprender de nuestros hijos.
  • El asombro es el mecanismo a través del cual los niños desean aprender. Lo que asombra es la belleza. La persona está hecha, no solo desde un punto de vista filosófico, sino también neurocientífico, para conectar con la belleza de la realidad. Hoy nuestros hijos tienen un déficit de realidad.
  • Para que el aprendizaje tenga sentido, se necesita asombro, belleza, sensibilidad y apego seguro. Sin esas condiciones,  el  aprendizaje se reduce a la mera repetición (hábitos sin fin) y se convierte en una rutina mecánica que aliena al niño y no le permite vivir una existencia verdaderamente personal.
  • El aprendizaje ocurre a través de la puesta en marcha del "triángulo del asombro", que consiste en 1) el niño; 2) el educador y 3) la realidad. El educador no causa la realidad y la realidad existe al margen de si el niño la conoce o no. Asistido por el educador, el niño la va descubriendo, no construyendo.
  • El bombardeo de estímulos en los niños, a través de las pantallas, del multitasking tecnológico, del consumismo exagerado o de algunos métodos educativos conductistas, satura los sentidos y lleva a la pérdida de sensibilidad para percibir la realidad, por lo que el niño necesita cada vez más estímulos para “sentir” la realidad. Cuando eso ocurre, se vuelve pasivo y pasa a depender de los estímulos externos.
  • La importancia desproporcionada que se ha dado a la sobreestimulación podría arrojar luz sobre los problemas del fracaso escolar, desmotivación, adicciones y dificultades de aprendizaje, en los cuales el entorno puede jugar un papel importante.
HACIA UNA PEDAGOGÍA DIALOGANTE


Primer postulado: propósitos, la función esencial de la escuela es garantizar el desarrollo cognitivo, valorativo y praxiologico de los estudiantes. La esencia de la escuela debe consistir en el desarrollo  y no en el aprendizaje.
Las implicaciones pedagógicas de un modelo dialogante en los propósitos cognitivos.
Cuando las Instituciones Educativas y Centros Educativos adopta un enfoque dialogante exige cambios además de los epistemológicos si no que también obliga a trasformar los principios pedagógicos, las relaciones entre el docente y el estudiante y las estrategias metodológicas en el salón de clases.
La finalidad tiene que ser la de garantizar mayores niveles de pensamientos, afecto y acción es decir la humanización del ser humano.
(Rivera 1996 – 19). Cita como decían Merani y Vigotski la escuela tal como dice el proverbio, debería ser un lugar para entregar cañas de pescar a los estudiantes y no para entregarles pescados. Y desafortunadamente todavía no es así, todavía la mayor parte de las escuelas del Mundo entregan pescados a sus estudiantes y pescados desafortunadamente viejos y trasnochados,  pero las condiciones socio histórica actual exigen un cambio profundo, el propósito a trabajar en la escuela debe garantizar por fin un mayor desarrollo del pensamiento, el afecto y la acción, la escuela del siglo XXI debe enseñar a pensar a mar y actuar.
Vigotski 1979. El aprendizaje y el desarrollo están interrelacionados, el aprendizaje debe cumplir un papel  central en el desarrollo del individuo, desde que inicio sus investigaciones con los campesinos siberianos una de sus preocupaciones centrales fue la de alcanzar el desarrollo del pensamiento abstracto a edades menores. Esta interdependencia desde lo pedagógico implica una ampliación del papel del aprendizaje en el desarrollo del niño y debe contribuir al desarrollo escolar.
De acuerdo a lo anterior la tesis de Vigotski es un fundamento para trasformar nuestra escuela para que los estudiantes tengan su propio proyecto de vida y esto le sea útil a su vida, la familia y al estado que tanto los necesita para tener una excelente calidad de vida y respeto a la vida como seres únicos y pensantes.
El modelo pedagógico dialogante tiene que partir de diagnosticar el nivel de desarrollo de los estudiantes y en especial para detectar sus debilidades y fortalezas, dado que hasta hora la escuela ha estado centrada exclusivamente en ubicar las debilidades de los niños y jóvenes. Detectar el talento, para apoyarlo, orientarlo y desarrollarlo, es tan importante como ubicar las debilidades. Hacer que las fortalezas de hoy se consoliden mañana para su propio beneficio y por el beneficio colectivo y social.
LAS IMPLICACIONES PEDAGOGICAS DE UN MODELO PEDAGOGICO DIALOGANTE EN LOS PROPOSITOS VALORATIVOS.
Un modelo pedagógico dialogante reclama propósitos ligados con el desarrollo humano y no solamente con el aprendizaje, exigiendo además, propósitos y contenidos de tipo cognitivos, valorativos y pràxico lo publica la escuela a definir propósitos y contenidos que garanticen mayores niveles de inteligencia intra e interpersonal.
Gardner 1983: es decir individuos que se conozcan que comprendan sus orígenes y raíces y que elaboren de manera más reflexiva y activa su propio proyecto de vida individual y social. Para lograrlo  es necesario entre otros que la escuela influya entre sus contenidos la autobiografía de cada uno de sus estudiantes y que dote de competencias afectivas a sus estudiantes para que se conozcan a si mismos y para que conozcan y comprendan a los demás. De lo anterior se trata, en fin de logara que dichos cambios permanezcan en el tiempo; es decir generar un desarrollo moral y valorativo y no simplemente un aprendizaje.
Para conseguir estos objetivos hay que involucrar a las escuelas en el propósito de cualificar la inteligencia intra e interpersonal de sus estudiantes, mejorando con ellos el conocimiento de si mismo y de los otros. Al fin de cuentas, somos hombres no solo porque pensamos, si no también porque amamos y porque actuamos como seres culturales.
La escuela actual debe formar seres humanos trasparentes en sus emociones y en sus sentimientos intelectuales “hombres y mujeres de renacimiento”.
Gerardo Andrade 2006: hombres que cultiven no sólo la razón sino también el sentimiento, que desarrollen intereses por las artes, literatura ciencia, filosofía, deporte, hombres y mujeres que experimenten el imperativo de respetar las libertades y de no violentar la sociedad; que sientan que es necesario una radical trasformación de la relaciones entre los seres humanos. Hombres tolerantes y sensibles ante el dolor ajeno, pero que por ello dejen indignarse ante los actos de violencia  y maltrato ejercido hacia si mismo y hacia los demás.
La formación valorativa implica una dimensión cognitiva, una socio afectiva y otra pràxica.
De Zubiría 2004: La dimensión cognitiva esta ligada con la comprensión y el análisis; la socio afectiva se vincula con los sentimientos, afectos, y actitudes y la praxica está relacionada con las practicas valorativas y actitudinales de los sujetos de tratan de formar seres más libres más éticos mas autónomos, más interesados mas solidarios y más comprometidos consigo mismo y con los demás seres más integrales.
EL CAMBIO EN LAS RELACIONES ENTRE EL ESTUDIANTE Y EL DOCENTE.
Primer Postulado: (Estrategias metodológicas). Las estrategias metodológicas deben ser de tipo interestructrante y dialogante. En este sentido deben reivindicar el papel activo tanto de la mediación como del estudiante. Quiere decir que el modelo dialogante tiene que redefinir las funciones y las relaciones de estudiantes y de docentes. De esta manera, le asigna al maestro la función esencial de mediador de la cultura. El planifica, organiza selecciona jerarquiza y ordena los propósitos y contenidos a ser trabajos, él debe garantizar que dichos propósitos y contenidos sean acordes con el nivel de desarrollo del estudiante, tanto a nivel cognitivo como socioafectivo. Su función esencial será la de favorecer y jalonar el desarrollo del estudiante; para ello, una condición indispensable es que sus niveles de desarrollo del pensamiento, de formación valorativa y de comprensión lectora   sean altos dado que solo a si podrá impulsar a sus estudiantes a lograr dichos techos. Otra condición es que pueda realizar un seguimiento completo e integral del estudiante para que pueda partir de allí para trabajar su zona de desarrollo próximo, tanto a nivel cognitivo como afectivo y praxico.
Pero las  relaciones del estudiante también cambian. En esencia, estudiar de manera activa es la función primaria del estudiante, y por ello deberá preguntar,  tomar apuntes, exponer, dialogar e interactuar con el saber, los compañeros y los docentes. Pero cada una de estas actividades requiere redefiniciones frente a lo realizado tantos por los modelos autoestructurantes como por los eteroestructurantes ejemplo, si al tomar apuntes lo hace de manera reflexiva y crítica ello favorecerá su aprendizaje; pero si lo hace de manera rutinaria, lo toma de notas lo distraerá de la actividad cognitiva esencial: comprender y aprehender.
El dialogo grupal  en forma de mesa redonda lectura y trabajo en equipo es ideal para favorecer el desarrollo. La discusión y la cooperación entre compañeros los enriquecen a todos, a si    como es favorable la explicación de un compañero a otro ya que los estudiantes están en una edad de desarrollo cercano entre sí y ello le permite  á un joven a  cercase a explicaciones que están dadas en un lenguaje y un contexto emocional y cognitivo mas próximo a si mismo.
El proceso dialogante y por niveles deberá formar un individuo más autónomo que tome decisiones sobre su proceso, que cuente con mayores grados de autoconciencia entorno a sus procesos y que cualifique la planeación de sus actividades. Quiere decir la enseñanza dialogante exige que el que aprehende comprenda lo que hace sepa por que lo hace, conozca las razones que justifican la elección de la actividades seleccionadas para conseguir las metas y comprenda la organización de su desenvolvimiento.
LAS IMPLICACIONES DIDACTICAS DE UN MODELO DIALOGANTE.
El aprehendizaje de unos conceptos que fueron construidos en el ámbito científico por fuera de al escuela, requiere de dinámicas interactivas que confronten y generen diálogos con os conceptos que previamente habían aprendido los estudiantes y demanda de estrategias que lo sitúen a ellos y a los docentes en permanente actividad reflexiva.
Por otra parte, el estudio de obras culturales esenciales en la historia humana es muy positiva, en especial cuando las temáticas abordadas vinculen afectiva y cognitivamente a los jóvenes y siempre y cuando la preparación previa por parte del docente sea la adecuada y las contextualización histórica, social y cultural sea pertinente.
En el trabajo científico, la investigación suele ser una opción y un techo ideal para alcanzar. Sin embargo, ellos sólo es posible con muy altos niveles de mediación en la formulación de la pregunta, en la selección de las variables, en el diseño, en el marco conceptual y en la revisión de antecedentes. Solo mediante un papel activo y directivo del docente es posible que un reto complejo, como el que implica  a cercarse a la creación de conocimientos, sea posible. Para ello, la temática a trabajar deberá conocerse con antelación y justificarse  de manera amplia y clara ante el estudiante. Cuando se invita a los niños a que expresen emociones y afectos a otros niños y jóvenes de manera libre, estas son prácticas y estrategias metodológicas que ayudan a sensibilizar a los jóvenes bajo nuestra formación.
Segundo Postulado (Evaluación): La evaluación debe abordar las tres dimensiones humanas debe describir y explicar el nivel de desarrollo en un momento y contexto actual, teniendo en cuenta su contexto y su historia personal social y familiar.
Evaluar las tres dimensiones humanas implica que en la escuela es necesario hacer seguimientos y diagnósticos tanto cognitivos como valorativos y praxiologicos, dado que todas las dimensiones son esenciales en el ser humano y todas ellas deben ser objeto de un trabajo mediado en la escuela.
A nivel valorativo, es necesario que  las actitudes sean evaluadas por los docentes y compañeros e intervenidas pedagógicamente de manera continua asignando a ellas una importancia tan alta como la demanda al trabajo académico. La evaluación permite el seguimiento personal, familiar e institucional de las actitudes y ayuda a tomar las mediadas necesarias cuando comienzan a detectarse los problemas. La evaluación favorece la reflexión valorativa y la conciencia sobro los procesos y las tendencias.
El desarrollo de la inteligencia intra e interpersonal del estudiante depende esencial mente del tipo de relaciones que establezca en el hogar. Del diálogo, la orientación y el apoyo a la formación de la personalidad que reciba en el hogar, dependerá en buena medida la estabilidad emocional general que muestre el niño en el colegio y en la vida ejemplo: hogares mas democráticos, dialogantes y participativos tienden a favorecer niños mas alegres, con mayor independencia de criterio y autonomía; de otra parte, hogares permisivos debilitan la necesidad de logros, las interacciones del infante y la calidad de su proceso de descentración. Así mismo, familias “abandonicas” refuerzan los sentimientos de tristeza y soledad, al tiempo que los hogares sobreprotectores limita el proceso de maduración y no preparan al niño para enfrentar los complejos dilemas y trilemas que demandan la vida y la interrelación con los otros.
Para determinar la edad de pensamiento se tiene en cuenta el nivel alcanzado por un estudiante en sus instrumentos del conocimiento. Su comprensión lectora y sus competencias cognitivas. De esta forma se espera que un joven que tenga buenos procesos de lectura dialogo estudio y aprehendizaje, eleva en mayor medida su edad de desarrollo cognitivo, pues la lectura, el dialogo el estudio y el aprehendizaje permiten ejercitar las operaciones intelectuales y cualificar los instrumentos del conocimiento. Así mismo debe tenerse en cuenta que la edad de desarrollo de un estudiante no depende exclusivamente de factores personales y familiares, ya que también intervienen los factores institucionales y este tienden a ser similares para los diferentes estudiantes y, debido a ello son menos variable. Los  profesores, los directivos, los currículos, las dinámicas de las clases y extraclases son similares para los estudiantes de una misma institución. Pero aunque sean similares no son iguales. De allí la necesidad para que también sean intervenidos, en mayor medida si se trata de instituciones educativas diferentes.

                                                
ALGUNOS VIDEOS DE FREIRE
Paulo Freire - Congreso CREA - España



PAULO FREIRE - Ideales Mitos y Utopias a finales del siglo XX_UBA


Paulo Freire - Pedagogía de la Esperanza



Paulo Freire - Pedagogía del oprimido



Paulo Freire Contemporáneo



PAULO FREIRE DOCUMENTAL

PENSAMIENTO DE PAULO FREIRE 

LA EDUCACIÓN 

La educación verdadera para Paulo Freire es la praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo. El esfuerzo totalizador de la praxis humana busca, en la interioridad de esta, retotalizarse como práctica de la libertad.
Necesitamos una educación que fortalezca la capacidad de la gente de intervenir en la gestión de su propio desarrollo. Esta propuesta debe entenderse como un proceso de búsqueda de alternativas a la crisis de un sistema educativo que no tiene capacidad para responder con la calidad y evolución necesaria a sus actuales y futuros educandos y que tampoco posee capacidad inclusiva para lograr sumar a segmentos de la población que quedan al margen de la instrucción, en muchos casos permanentemente. (Salinas, 1998, p.77)
Dentro de la sociedad existe diferencias de clases, estos grupos son la clase dominante y la clase oprimida; la educación como práctica de la libertad que nos plantea Freire, postula necesariamente una pedagogía del oprimido; no pedagogía para él, sino de él. El despertar del los oprimidos, es decir,  su toma de conciencia, su reflexión, sus posturas críticas; es lo que lo llevará al oprimido a poder lograr una verdadera liberación. Una nueva pedagogía enraizada en la vida de esas subculturas marginadas por la sociedad dominante que harán sentir su presencia. Los marginados no son más que hombres oprimidos en el interior de una cultura injusta, que deben luchar por su liberación.
La educación de jóvenes y adultos es una modalidad educativa cuyo objetivo central está destinado a la modificación y humanización de la vida de los sectores más vulnerables de la sociedad, que son consecuencia de la marginalidad y las desigualdades socioeconómicas constituyendo círculos de pobreza o múltiples pobrezas. Es decir, la intencionalidad educativa de esta modalidad, centrada en el carácter de lo popular, es superar el círculo vicioso de la pobreza para romper la transmisión intergenaracional. (Soriano, 2009, p. 128)
Freire busca una educación humanística, en la cual no solo sea prioridad  el dictar contenidos, sino que él busca que se tome encuentra todo lo que puede rodear a un educando, también sugiere que como persona se respete los saberes y conocimientos que este traiga consigo y que no se le trate de alienar. También resalta la importancia de que todo individuo se desarrolla en un contexto histórico social, por tanto no se puede ignorar esta pieza fundamental dentro del proceso educativo. A lo cual convoca que se establezca un dialogo entre educadores y población para poder definir los objetivos educativos, dentro de una realidad. Según Freire es el diálogo entre los agentes educativos quienes darán paso a una verdadera educación sin ignorar su realidad.

EN CONTRA DE LA EDUCACIÓN "BANCANRIA"

La propuesta educativa de Freire es una radical crítica de la educación tradicional, que la califica de “bancaria” y “domesticas”;  refiriéndose a que la educación tradicional solo se encarga y limita a la repartición de conocimiento, toma al alumno como un mero receptáculo y no cumple la esencia de la educación que es la praxis liberadora; por lo contrario se encarga de limitar al educando y a la vez amoldarlo a un tipo de pensamiento que es liderado por parte de la clase dominante, dando lugar a la domesticación de pensamientos de la clase popular para su fácil manejo de estas personas, sin importar y dejar de lado la praxis educativa y su fin teleológico de la educación.
La educación bancaria solo busca la pasividad de quienes reciben este tipo de educación; en otras palabras se puede aseverar que: el educador es siempre el que educa; el educando, el que es educado. El educador es quien sabe; el educando, quienes no saben. El educador es el que piensa, el sujeto del proceso; los educandos son los objetos pensados. El educador es quien habla; los educandos quienes escuchan dócilmente. El educador es quien disciplina; los educandos los disciplinados. El educador es quien opta y prescribe su opinión; los educandos quienes siguen la prescripción.

LA EDUCACIÓN PROBLEMATIZADORA

Para Freire la educación problematizadora es aquella que niega el sistema unidireccional (educación tradicional), esta educación consiste en que los educandos son capaces de problematizar su realidad, son capaces de mirar críticamente el mundo, de hacerle preguntas, de buscar caminos para hallar respuestas; esto mediante la existencia de una comunicación de ida y vuelta.
El destino de hombres y mujeres es obra colectiva y no tarea ni responsabilidad de los docentes. Esto implica un Estado comprometido, con definiciones humanas en el proyecto educativo y un contrato social para su puesta en marcha. Así,  podemos pensar en prácticas de carácter humanizante. (Soriano, 2009)
Así mismo se afirma que este tipo de educación elimina la contradicción existente entre los educadores y educandos; pretendiendo constituirse en una educación liberadora, una educación que ayude al sujeto  a pensar por sí mismo, a tener una postura autónoma frente a la vida, al creer en la importancia de la comunicación con otros, el diálogo. Pero para que se pueda dar todo este proceso se necesita de concientización, el cual implica el reconocimiento crítico de sí mismo, de las cosas y del mundo, buscando una actitud crítica de la liberación.
Para Freire el eje principal de la educación liberadora es el diálogo, dado que a partir de esta se puede llegar a un consenso de qué temas pueden ser tratados en el proceso educativo. Si bien lo que se busca es la praxis liberadora, esta se logrará dar mediante la participación de la comunidad; es decir si nos dirigimos hacia alguien debemos de tomar en cuenta el entorno, la cultura y su realidad para poder empezar una adecuada formación educativa, y la única forma de tomar en cuenta estos puntos es teniendo un diálogo con la comunidad. Esto posibilita la participación de la población popular en lo que llamamos la pedagogía del oprimido; es decir, esto saldrá a partir de la misma población, reconociendo su realidad y tomando conciencia de que desean transformarla y de la cual son partícipes para lograr su liberación, son ellos quienes juntos lograran un cambio mediante la solidaridad.
Es así que durante la aplicación de toda la programación se busca un diálogo entre las dos visiones del mundo que son fundamentales: la de la comunidad y la del grupo de educadores de la escuela. No es más que el establecimiento de situaciones límites que, según Freire, para convertirse en objeto de trabajo pedagógico deben ser susceptibles de contraposición a través de la composición crítica del colectivo de educadores sobre la misma realidad, y del análisis de tales situaciones, con el fin de encontrar soluciones hasta entonces desapercibidas por la comunidad.
Una propuesta educativa que pretenda resaltar los significados de los contenidos, de acuerdo con las situaciones analizadas, debe partir necesariamente de la comprensión que tienen los individuos sobre las relaciones que establecen con la experiencia real, vivida en las más diversas circunstancias. Se sugiere, por tanto, un estudio de la realidad en que los educandos conviven en un diálogo con la visión de los educadores. (Araujo, 2004, p.32)
De esta manera la elección de los temas a tratar se basa en la discusión de las posibles situaciones significativas que deben tener en cuenta los siguientes aspectos: las posibles explicaciones que le da la comunidad a dichas situaciones significativas; el entendimiento de parte de los educadores sobres las mismas situaciones dadas, el análisis y las relaciones por parte de los educadores(as); por último los temas deben de reflejar la realidad de su estructura social. Es decir, se parte de la microestructura para la representación de la macroestructura social, buscando las relaciones sociales y las conexiones entre ambas. (Araujo, 2004). Los conocimientos. Metodológicamente organizados, concretaran en el aula la vivencia de un diálogo liberador entre educadores y educandos, ya no oprimidos, sino sujetos históricos en camino hacia la liberación.
Las dimensiones que se deben tomar en cuenta para una verdadera educación según Freire son:
  • Dimensión sociopolítica: en esta dimensión se resalta la importancia de la visión realista de una sociedad  que debe poner énfasis de los desequilibrios y diferencias sociales y económica de la cuál es participe para emprender una transformación social asociada al crecimiento de la capacidad de los sectores populares de participar realmente en las decisiones que afectan su vida cotidiana; haciéndose participe de su praxis educativa logrando un camino hacia la libertad. 
  • Dimensión popular: son las acciones de los sujetos pertenecientes a esta clase popular, de quienes deben salir estas distintas propuestas para la liberación de la clase dominante, es aquí donde estos sujetos buscan y luchan por sus objetivos. Se busca que se logre la construcción de una nueva política social. 
  • Dimensión cognitiva: en cuanto a los procesos de la educación popular debe de estar guiada de un vasto de conocimientos que resulten significativos para quienes van dirigidos, es decir se pueda trabajar contenidos necesarios y fundamentales basados en la realidad de dichas clases populares. Se busca generar un conocimiento colectivo de una realidad cotidiana.
  • Aspecto metodológico: esta modalidad educativa parte de la descripción de las situaciones problemáticas de los sujetos de la acción educativa; busca la causa y consecuencias y la determinación de fines y medios para la acción mediante una construcción colectiva del conocimiento en la interrelación dialéctico entre el sentido común y el conocimiento científico.
Dado que la educación no es un proceso pasivo, Freire recalca la importancia de la educación liberadora, haciendo mención que depende tanto de los educadores y educandos, la importancia de los contenidos a tener en cuenta durante este proceso y sobre todo que no olvidemos el proceso de humanización de las personas.
La propuesta educativa para Freire es trabajar en forma incansable para la buena calidad de la enseñanza, es el esfuerzo por mejorar los índices de aprobación mediante un riguroso trabajo docente, personalizado, con vocación. La educación adquiere una connotación humana, cuyos objetivos están centrados en el conocimiento de la realidad en la que está sumergido el educando, los contenidos educativos se convierten en instrumentos para formar, fortalecer y promover las competencias adquiridas y por adquirir. (Soriano, 2009, p.132)

REFERENCIA

Araujo Frare Ana Manu. La pedagogía de la liberación en Paulo Freire, Editorial Graó. Barcelona.

Freire Paulo. La educación como práctica de la libertad, 2007. Editorial siglo XXI , Montevideo.

Freire Paulo. Pedagogía de la indignación, 2001. Editorial Morata. Madrid

Freire Paulo. Pedagogía del oprimido, 2005. Editorial siglo XXI.  Mexico.


Pizano Chavez Guillermina. Corrientes pedagógicas contemporáneas, 2003. Editorial cepredim-UNMSM. Lima

PAULO FREIRE 

BIOGRAFÍA

Si se quiere entender el pensamiento político-educativo de Paulo Freire y su método de solución ante los problemas sociales-educativos. Es necesario hacer un panorama completo de su vida tal y como Freire (1994) reitera: “Para entenderme y quererme como ciudadano y educador crítico frente a la globalización económica, cultural y educativa, había que aceptarme como pernambucano, brasileño, latinoamericano y tercermundista” (p. 8). En tal sentido, se expresará en las siguientes líneas su vida y como ésta se relaciona con su pensamiento.

Paulo Reglus Neves Freire nació el 19 de setiembre de 1921 en Recife, capital del Estado de Pernambuco, en el nordeste de Brasil. Su padre fue Joaquin Temístocles, espiritista y su madre, Edeltruis Neves Reire, católica. Con ellos aprendió el dialogo que ha tratado de mantener con el mundo, con los hombres y con Dios. Ya que, el respeto de sus padres por las creencias y la religión le enseñaron, desde muy niño, a respetar las ideas de los demás, pues en el seno familiar de Freire rezumaba amor y tolerancia[1].
Estudio primaria en una escuela privada y tuvo como maestra a Eunice Vasconcelos, quién le inspiró una especial amorosidad hacia la lengua y el habla nordestina en particular, además le enseño a formar sentencias, pues no lo amedrentó ni anulo su curiosidad. Por esta educación, es que, propone un método de alfabetización a las masas marginadas, pues alfabetizar es dialogar críticamente sobre temas de interés social.
Perteneciente a la clase media, la familia sufrió las consecuencias de la crisis de 1929, esto obligo a la familia a trasladarse hasta Jobaatao, donde parecía menos difícil sobrevivir. En 1931 perdió a su padre, comenzó entonces a vivir nuevas experiencias, pues experimento lo que es el hambre y comprendió el hambre de los demás, así lo recordaba en una entrevista en 1988: “Hice mi escuela primaria en el periodo más duro del hambre, no de un hambre intenso, pero de un hambre capaz de trastornar en aprendizaje”.[2] Así, iba convirtiéndose, niño aún, en un hombre, gracias al dolor y al sufrimiento, que no lo sumergieron en las sombras de la desesperación sino todo lo contrario.


En Jobaatao solo pudo terminar su primaria, pues no había escuelas secundarias. A los 16 años y devuelta a Recife, inició la escuela secundaria. Y con 20 años ya estaba en la Facultad de derecho comenzaba a leer Filosofía, Sociología. Posteriormente ingreso a la docencia como profesor de portugués en la escuela secundaria.
Su vocación de reformador educativo vino por otras vías. En 1934, a los 23 años, contrajo matrimonio con Elsa Costa Oliveira, una profesora de primaria y luego directora de escuela, con quién tuvo 5 hijos, precisamente a partir de su matrimonio fue cuando comenzó a interesarse de una manera sistemática en los problemas de educación. Estudiaba más Educación, Filosofía, Sociología que el Derecho, por lo que después de la primera causa, se sintió muy contento de abandonar esta carrera.
Trabajo en el Departamento de Servicio social de tipo asistencial (SESI) donde mantuvo el diálogo con el pueblo llegando a ser Director del Departamento de Educación y Cultura del SESI en Pernambuco y después de Superintendencia, de 1946 a1954. La experiencia con la educación gracias a la profesión de su esposa junto con su trabajo en SISE marco una etapa importante para su actividad posterior, porque así sistematizó el diálogo con la gente y tomó conciencia del problema del analfabetismo del pueblo. Lo que condujo a la elaboración del método que inicio en 1961 que tuvo lugar en el movimiento de Cultura Popular de Recife donde fue Primer Director.
En 1961 realizó un gran esfuerzo en el campo de la educación de adultos y la cultura popular, convencido del problema de las clases sociales y desarrollando una pedagogía para la clase popular. En abril de 1964, se da el golpe de Estado cuando estaba a punto de iniciarse una campaña de alfabetización a escala nacional del Ministerio de Educación.
Con el golpe de 1964, Freire fue llevado a prisión y luego exiliado, primero a Bolivia y luego, con ayuda de sus amigos democristianos, se fue a Chile.  Pues se le considero un subversivo internacional, un traidor de cristo y del pueblo[3].
Su primer libro, La educación como práctica de la libertad (1965), lo concluye en prisión y lo publica en el exilio. Recoge las ideas de la práctica desarrollada en Brasil en el terreno de la alfabetización de adultos a partir de 1961. Su segundo libro, La pedagogía del oprimido (1969), está escrito basado en su larga experiencia con campesinos de Chile. Después de este segundo libro su obra se halla dispersa, sin cohesión ni sistematización, en un número de entrevistas y charlas dadas por Freire en el mundo entero.
El Paulo Freire posterior ha evolucionado en un pensamiento enriquecido por toda la experiencia obtenida a lo largo de muchos viajes: Nicaragua, Chile, Tanzania, Angola, Guinea-Bisau, Cabo verde, etc. Freire (1970) dice: “Tengo que aprender haciendo y viendo las cosas que se están haciendo” (p. 52). Pues exiliado de su país como revolucionario, pudo enseñar en Harvard y trabajar para el Consejo Mundial de Iglesias en la ciudad de Calvino.
Entonces, la estrada a la educación de Paulo Freire no se hace por la puerta del mundo educativo, sino por los múltiples caminos de la acción social. Por tal motivo, su propuesta educativa no apunta a cómo mejorar el modo de adquirir más conocimientos, sino a cómo hacer que los educandos se tornen más conscientes y más deseosos de cambiar el mundo, pues las situaciones problemáticas de orden económico, familiar y social, experimentados por Paulo Freire, según Pizano (2003), convierten su quehacer educativo en una constante terea de ayudar y guiar a los demás hacia su realización plena de su finalidad humana.
Esta búsqueda de mejorar la condición humana se relaciona con aquella época en la que Brasil estaba gobernado por dictaduras militares; por gobiernos que impedían dar la palabra al pueblo, por ello Freire dice que es  necesario enseñar al pueblo a salir de su postración, a salir de su opresión, a través de un método de alfabetización que le permita ser libre.
Freire es conocido a escala mundial por su infatigable promoción de una educación liberadora, en 1979 con pasaporte suizo, volvió a Brasil, rescatado por la Universidad Pontificia de São Paulo. La decadente dictadura lo sometió a un cabildo burocrático.[4]  Y en los últimos años fue profesor de Universidad Católica de São Paulo.
En 1989 fue secretario de educación del Municipio de São Paulo, a petición del Partido de los Trabajadores, del que era uno de los fundadores, y al que pertenecía la nueva alcaldesa, Luiza Erundina. Y en 1991 renuncio al cargo “para ser devuelto al mundo”, como dijo la alcaldesa en el acto de despedida.
La muerte sorprendió a Freire en 1997 cuando estaba preparando un viaje a La Habana y otro a Cartagena de Indias para sendos eventos de la Internacional de la Educación y de la acción social alternativa, anticapitalista, antineoliberal.

[1]En el  Libro de bebé escrito por su madre queda de manifiesto este tipo de crianza (Trilla, 2001).
[2] ARAUJO A.M.: ibídem. P. 4


[3] PIZANO. G.: Cepredim-UNMSM, 2003. “Lo acusaron de que su método era semejante al de Stalin, Hitler,  Perón o Mussolini; que su método quería hacer bolchevique al país” (p. 165).

[4] ARAUJO. M.: ibídem. P. 22